La vida se compone de etapas, y éstas se maquetan en dípticos. Cuando termina una, de inmediato comienza otra. Es más, me atrevería a decir que mientras una se está cerrando, hay otra que está naciendo. Unas nos sorprenden, otras pasan casi desapercibidas, las hay fruto de nuestro trabajo, las hay fruto de nuestro actuar... pero todas, absolutamente todas, son nuestras.Disfrutémoslas :)
En muy contadas ocasiones publico un vídeo en el Living. Creo que las ideas, reflexiones, conceptos o pseudoteorías que quiero exponer, requieren del lenguaje propio al que las suscribe. Por deseo del azar, hay veces que descubro pequeñas y brillantes esmeraldas verdes en el sendero y me veo en la obligación y necesidad de compartirlas. Es el alma de todo este rincón, la manera de ver y hacer las cosas, el trabajo diario mas costoso y gratificante a la vez. Es, en esencia, la meta del camino.
El calendario siempre avanza, no se detiene ni por nada ni por nadie. Tampoco es algo que deba preocuparnos pues no deja de ser algo que no existe por sí mismo, solo existe en nosotros, es un invento propio.Independientemente de esto, de cada uno depende que no pase por delante de nuestros ojos sin ser parte él. Participar y disfrutar de cada momento nos vale para que dentro de un tiempo, no venga a nosotros la idea de "no aproveché el día a día, perdí oportunidades, no me daba cuenta de los buenos momentos que eran"
Como dijo el de Úbeda, nadie se ha muerto por ir sin dormir una vez al currelo. Respétate a tí mismo y a los demás,pero atrapa todos y cada uno de esos trenes que pasan por delante, termina con amaneceres en descampados, vive comedias absurdas, comete excesos, vuelvete un pecador, olvídate del reloj y olvídate de falsas morales, purgate con alcohol de quemar y con gente de verdad. Hay veces en que un hombre tiene que saber decir "pero que coño!".
Desde que nuestros primigenios y lejanos antecesores buscaran la forma de sobrevivir creando herramientas y utensilios con lo que la "natura" les ofertaba, el ser humano no ha dejado de caminar, y en ese camino, siempre han existido piedras que saltar y obstáculos que bordear. Incluso cuando los obstáculos parecen insalvables, aún cuando las piedras son tan altas y pesadas que se asemejan más a un muro que a una piedra, incluyendo las veces en las que encontramos precipicios y no vemos puentes para cruzarlos, incluso en esos momentos, nuestro alma, qui, esencia, inconsciente o como se quiera llamar, nos mantiene agarrados a una irracional e incomprensible esperanza (pregúntese, por ejemplo, a cualquier prisionero de un campo de concentración alemán o ruso). Son nuestras ganas de vivir lo que nos mantiene vivos, algo que no deja de ser curioso... el anhelo es lo que conforma la realidad.Deseamos ser felices, lo buscamos de forma diaria hasta sin llegar a darnos cuenta, desde el color de la ropa que elegimos por la mañana (o por la noche) hasta la persona con la que vamos a tomar un café o con la que nos vamos a la cama. Todos nuestros actos se encaminan a ello, y me da igual que sea porque nuestro inconsciente quiere llegar al consciente (100% Freud) o mas bien por dejar de ser autómatas y encontrar nuestro sitio en el mundo. Estamos aquí para ser felices, y sí, sé que es el último lema de coca-cola, pero también sé que ese lema se lo dije yo a mi gran amiga un par de semanas antes de que saliera el anuncio; mmmm, quizá le envíe mi curriculum al departamento de publicidad de coca-cola.... o quizá mejor no :)
Los fugitivos del deber, como ya dijo el maestro Joaquín, no encuentran taxi libre para el cielo. Nocturnos buscadores, ansiosos de convertirse en más amigos de Lorenzo que de Luna. Sosegados sembradores que esperan poder recoger la cosecha mientras pasan las noches perdidas. Intrépidos locos que se sumergen en la densa niebla cubiertos con la vaporosa capa de la cara de la moneda. Olvidados jugadores que solo apuestan con el azar despreocupándose de todo lo que pueda germinar por haber tomado ese camino. Bebedores de su maldición, altruistas de sonrisas, en busca del saludo antes que de la despedida... fugitivos del deber que no encuentran taxi libre para el cielo.
Pero Morfeo se marcha... y descubrimos que aún tenemos que estirar mucho el brazo hasta que seamos capaces de enganchar lo que queremos.
